viernes, 27 de noviembre de 2020

Cinco pasos para una comunicación efectiva entre profesores y estudiantes

Por Andrés Agüero



La comunicación es uno de los procesos más complejos que existe en la naturaleza.  Gracias a ella las plantas pueden dar sus frutos, las abejas producir la miel y una madre le puede transmitir con su sonrisa tranquilidad su pequeño hijo.   

Este fenómeno se define como la transmisión de información entre dos o más objetos o seres.  Puede ser voluntaria o involuntaria, por eso es imposible no comunicar.  Nuestra forma de vestir, caminar, nuestro olor, un paisaje, el sonido de los grillos por la noche, todo emite mensajes.  La interpretación de estos depende, en gran medida, de quienes los reciben.

El contexto de pandemia ha modificado muchos aspectos de nuestras vidas.  Uno de ellos ha sido el de la comunicación.  Tenemos que utilizar canales que no eran habituales e intentan reemplazar la presencialidad.    

El mundo de la educación está aprendiendo a comunicarse en esta nueva normalidad.  El reto no resulta sencillo pues, como todos los maestros saben, toda adquisición mental implica tiempo y esfuerzo para dominar una nueva habilidad.   

Por eso, sobre todo en un contexto de educación a distancia en medio de la pandemia del covid19, es importante tener un propósito pedagógico claro y potente.  Definirlo es vital para que nuestro mensaje como profesores llegue de manera adecuada.

Líneas abajo, le brindamos algunas sugerencias para tener una comunicación efectiva como docente.

El primer paso es recordar que nuestro principal objetivo es el desarrollo de competencias en nuestros estudiantes.  Esto es enseñarles no solo a saber, sino a hacer (tomar acción basados en conocimientos) y a ser buenos seres humanos en el sentido ético de la palabra. Este objetivo debe adaptarse a la realidad de cada colegio, salón y estudiante.

Lo segundo es definir el conjunto de competencias que le corresponden a nuestras áreas pedagógicas.  Por ejemplo, en Comunicación el objetivo central es que nuestros estudiantes aprendan a hablar, leer y escribir de manera competente, o sea, adaptando sus recursos comunicativos a los diferentes contextos en que se van a desenvolver en la vida real.

El tercer paso para realizar una comunicación efectiva es la planificación de acciones pedagógicas.  Cada una de las actividades que programamos como docentes debe estar alineada con el desarrollo de las competencias de nuestra área. Habitualmente estas actividades son retos, la solución de tareas que un estudiante encontrará en su vida diaria.  Por ejemplo: el diseño de un tríptico para explicar cómo protegerse del covid19, un audio con el cual puede dar instrucciones a sus compañeros o familiares, el cálculo del dinero que hay que pagar por el consumo de cada electrodoméstico o participar en un debate acerca del racismo o la situación de las mujeres en una sociedad machista.

El cuarto paso es la redacción de los mensajes para que nuestros estudiantes empiecen a realizar las actividades. Una vez que hayamos definido el reto podremos escribir la primera versión de nuestros mensajes de manera efectiva. No improvise sus indicaciones porque esto le va a traer como consecuencia tener que repetirlos más veces de lo necesario.  Para ello podemos tener en cuenta lo siguiente: 

El quinto y último paso es evaluar su rol como emisor.  Esto implica que reflexione acerca de cuántas veces ha tenido que repetir el mensaje.  En muchas ocasiones el problema no es la redacción, sino también los canales.  En otras, escribir su mensaje como una imagen hace que los estudiantes recuerden mejor las indicaciones o que la puedan ubicar de manera rápida.  Otros contextos pueden exigir que utilice audios o videos, aunque estos últimos demanden más esfuerzo. 

Saber que nuestro propósito es el desarrollo de las habilidades de nuestros estudiantes implica que hemos comprendido que no todos van a tener desempeños iguales o similares, que son diferentes y que nuestra misión, más que la de un transmisor de información, es la de un soporte emocional para cada uno de ellos.  Que aprendan que con sus recursos deben hacer su propio camino, a su manera, y que siempre podrán contar con nosotros para afrontar las dificultades que encuentren. También hay que explicar que no sabemos todas las respuestas, pero que podemos buscarlas juntos.

A continuar con la dura labor de educar, de apoyar a los chicos que empiezan su camino en el colegio, el instituto o la universidad.  Todos sabemos que tener un guía, a lo Virgilio para Dante, facilita y, a veces, hasta hace dulce el camino de la vida.

1.       Explique con claridad cuál va a ser el reto y el producto que los estudiantes van a lograr al finalizar la sesión. Por ejemplo: En esta sesión vamos a concientizar a las personas acerca de la necesidad del uso de productos de limpieza en el hogar (reto) para eso diseñaremos una infografía (producto).

2.       Brinde de manera breve y clara las instrucciones para la actividad.  Estas indicaciones deben de estar redactadas en oraciones simples, de preferencia utilizando el verbo en modo imperativo.  Por ejemplo: 1. Observe con atención las imágenes del texto. 2. Lea con atención el texto. 3. Determine la idea principal de cada párrafo.

3.       Enumere o liste los pasos para lograr el producto de la sesión. Estos deben estar escritos de la manera sencilla y clara.  Recuerde que quien lee un texto no está cerca del emisor y no puede consultarle qué quiso decir, por ello es necesario que las indicaciones no causen confusión.

4.       Revise la redacción de sus mensajes.  Es importante no enviar lo primero de escribe.  Haga un borrador, pida a otro colega que lea las instrucciones para cerciorarse de que el mensaje se entiende de manera clara y no genera confusiones.

5.       Responda a las preguntas de sus estudiantes con otras preguntas.  Cuando le digan qué debo hacer o le consulten si el trabajo está bien hecho repregunte.  Por ejemplo: ¿Has leído las instrucciones que he brindado?, ¿qué es lo que sí has entendido de todo lo que está en el mensaje?, ¿qué pasos debes seguir para realizar la actividad? La repregunta hace lento el proceso de comunicación, pero a largo plazo fomenta que los estudiantes aprendan a repreguntarse a ellos mismos, lo que desarrolla su autonomía.

6.       Repita las veces que sus alumnos le digan que no han entendido.  La reiteración del mensaje es necesaria para que puedan captar qué y cómo deben realizar las actividades. También es útil para que usted pueda saber en qué está fallando como emisor.

El quinto y último paso es evaluar su rol como emisor.  Esto implica que reflexione acerca de cuántas veces ha tenido que repetir el mensaje.  En muchas ocasiones el problema no es la redacción, sino también los canales.  En otras, escribir su mensaje como una imagen hace que los estudiantes recuerden mejor las indicaciones o que la puedan ubicar de manera rápida.  Otros contextos pueden exigir que utilice audios o videos, aunque estos últimos demanden más esfuerzo. 

Saber que nuestro propósito es el desarrollo de las habilidades de nuestros estudiantes implica que hemos comprendido que no todos van a tener desempeños iguales o similares, que son diferentes y que nuestra misión, más que la de un transmisor de información, es la de un soporte emocional para cada uno de ellos.  Que aprendan que con sus recursos deben hacer su propio camino, a su manera, y que siempre podrán contar con nosotros para afrontar las dificultades que encuentren. También hay que explicar que no sabemos todas las respuestas, pero que podemos buscarlas juntos.

A continuar con la dura labor de educar, de apoyar a los chicos que empiezan su camino en el colegio, el instituto o la universidad.  Todos sabemos que tener un guía, a lo Virgilio para Dante, facilita y hasta hace dulce el camino de la vida. 

Imagen tomada de https://files.pucp.education/puntoedu/wp-content/uploads/2019/07/04160509/PROF-2-690x468.jpg  

2 comentarios:

  1. Excelente, Andrés. Muchas gracias, me invitaste a reflexionar este aspecto tan importante como educadora.

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    1. Gracias por tu cometario, Karen. Las formas de comunicación han cambiado y vana seguir haciéndolo. Es necesario estar preparados y atentos a para adaptarnos y utilizarlas a nuestro favor.

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